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La historia de Cunnington comienza a principios del siglo XX. En 1920, el negocio empezó a tomar forma de la mano de un visionario llamado Juan Vicente Sangiácomo, que trabajaba en Inchauspe y Cía., una licorería fundada en 1862.

La empresa, en pleno desarrollo, inaugura en 1904 una Planta Embotelladora en la Av. San Juan 2844 y ante las buenas perspectivas sobre el pequeño consumo de gaseosas de Juan V. Sangiácomo, funda La Argentina S.A.

El Registro de Marca brindado fue el número 22, dato que posteriormente se vería reflejado en el isologo de Cunnington.

Después de un buen andar comercializando principalmente soda embotellada, se lanzaron marcas como Soda Belgrano y Agua de Mesa Córdoba.

Juan V. Sangiácomo suma a la dirección de La Argentina S.A. a su hijo: el Ingeniero Juan Antonio Sangiácomo, y fue así como impulsaron juntos la apuesta sobre el consumo de gaseosas en Argentina.

El paso siguiente fue negociar en Inglaterra la importación del concentrado base que dio origen al Indian Tonic Cunnington.

En los años '80, la empresa de los Sangiácomo cierra su embotelladora luego de entrar en crisis. Y en 1997, PRODEA S.A. reanuda este largo camino con el relanzamiento de Cunnington, entre otras marcas de aguas y gaseosas.

Actualmente, Cunnington cuenta con una amplia línea de sabores y en tres presentaciones distintas para llegar finalmente a las mesas de los argentinos. En 2016, relanza su imagen con una botella moderna y actualizada, conservando el auténtico sentimiento compartido con la comunidad desde el primer sorbo.

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